17 de julio de 2026

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Por qué la minería sigue de cerca la modificación de la ley de tierras en Argentina

La relación entre la Ley de Tierras y la minería gira en torno al control de la propiedad del suelo y el acceso a los recursos minerales del subsuelo. El marco legal de este vínculo abarca tanto tensiones de propiedad como debates políticos sobre inversiones, acceso público a lugares de la cordillera y, sobre todo, soberanía.

Esta discusión parte de la base de que en la legislación argentina el Estado es el propietario absoluto de los recursos del subsuelo.

Los particulares solo pueden explotarlos mediante una concesión legal, pero nunca son dueños del yacimiento en sí. Mas allá de que un particular sea el propietario y tenga el control superficiario de las actividades que allí se desarrollen.

En el contexto político reciente, el debate se centra en la Ley de Tierras Rurales (Ley 26.737) y los intentos de reforma o derogación, tienen una conexión directa con la minería por diversos motivos:

  • Restricción a inversores: La normativa establece un límite del 15% a la propiedad de tierras rurales en manos extranjeras y un tope de 1,000 hectáreas en zonas núcleo. Las empresas mineras globales argumentan que estos límites dificultan la adquisición de grandes extensiones necesarias para infraestructura y operaciones de escala como es una propiedad minera.
  • Ubicación de recursos estratégicos: Gran parte de los minerales valiosos (como el litio, cobre, oro y plata) están en áreas de frontera o zonas cordilleranas. La ley restringe la compra extranjera en estas zonas de seguridad nacional y áreas con cuerpos de agua permanentes (glaciares, ríos, acuíferos), fundamentales para los procesos mineros.

Quienes están a favor de la reforma de la ley de tierras sostienen que flexibilizar la Ley de Tierras atraerá inversiones ya que brindará la seguridad jurídica necesaria para invertir miles de millones de dólares en minería y energía.

En la vereda de enfrente están sectores ambientalistas que advierten que, sin esta ley, grandes corporaciones extranjeras podrían controlar no solo el mineral, sino también el suelo, los recursos hídricos estratégicos y desplazar a comunidades locales.

Las quejas parten también de las denuncias que empresas multinacionales están bloqueando el acceso a lugares y recursos como lagunas o glaciares, que son patrimonio de todos los argentinos.

Se trata de un conflicto central en la agenda ambiental y social de Argentina, donde chocan el derecho al agua, la soberanía territorial y los proyectos mineros o energéticos.

La división entre suelo y subsuelo

  • Propiedades independientes: Según los marcos legales (como el Código de Minería), la propiedad de la superficie (tierra) y la de los minerales debajo de ella son distintas.
  • Derecho de exigencia minera: El titular de una concesión minera suele tener el derecho legal de exigir la venta del terreno o establecer servidumbres para poder explotar el yacimiento.
  • Indemnizaciones: El dueño de la superficie no puede evitar la exploración o explotación, pero sí tiene derecho a recibir indemnizaciones por los daños causados en su terreno.

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