Después que el propio Ministro de Economía Exequiel Verbes mintiera sobre que el Presupuesto 2026 habla de “pauta salarial cero”, cosa que revisado todo el texto de la Ley en ningún momento se encuentra la cita que hizo el funcionarios, generó un movimiento en el piso sindical de la provincia y aún cuando el gobierno tenga “controlado” algunos gremios, la gente por fuera de esas organizaciones o dentro de ella pero con pensamiento propio que no sigue a las estructuras pero sufre las consecuencias de las decisiones gubernamentales, ha comenzado a sentirse incómoda, molesta, preocupada y movilizada.
La gente ha entendido que lo que hizo el Ministro de Economía, es usar el relato sobre el Presupuesto 2026 para filtrar la política salarial que tiene prevista el gobernador Vidal, la cual se basa, fundamentalmente, en no sacar un solo peso para sumarle a los salarios de los trabajadores estatales.
Obviamente si nos remontamos al año 2023, nos damos cuenta que el Gobernador Claudio Vidal también le mintió a la gente en campaña, cuando les aseguraba mejores salarios y un estatus que el kirchnerismo le había quitado, entre ello, la desjerarquización del empleo público que operó durante treinta años y aún sigue hasta hoy.
Si bien vamos a seguir con el tema de las mentiras oficiales sobre el congelamiento salarial, lo que deseo resaltar en esta oportunidad es lo que dije en otra columna: en ningún lado del Presupuesto 2026 el documento habla de “pauta cero”, es un argumento forzado que incluyó el Ministro de Economía, para sostener la contradictoria Resolución 030/26, de la cual nos vamos a ocupar en una nota posterior.
Las palabras son importantes
Tan importantes son las palabras en política, que un par de sandeces dichas ante un micrófono pueden generar, alterar y/o modificar la paz social, removiendo viejos recuerdos de cuando el kirchnerismo promovía la pobreza salarial, las sumas en negro y el “te doy lo que quiero y arréglate como puedas”.
Entre 2004 y 2011 la provincia fue un caldero de conflictos gremiales y manifestaciones inéditas, reclamándole al Estado provincial no solo salarios dignos sino condiciones de trabajo y justicia social.
Ante las palabras de Verbes, dicha con total “naturalidad” pero sin medir las consecuencias o bien intentando irresponsablemente agitar las aguas para lograr (posteriormente) un respaldo social y gremial al endeudamiento que planifica el gobernador Claudio Vidal, reactivaron el malestar social, sindical y empezaron a malhumorar al sector público.
Más allá de ADOSAC, un gremio que ha mostrado estar en las antípodas de Vidal, otros como UPCN y APAP (históricamente oficialistas) y los que integran el Frente Sindical, han comenzado a movilizar sus delegados en la búsqueda de un consenso sobre acciones básicas de reclamos y protestas, ante la posibilidad de que el gobierno aplique lo que ya viene insinuando desde el presupuesto, afianzado con la Resolución ministerial (030/26) y desliza en las declaraciones oficiales como una forma de que, cuando ocurra el recorte y la negativa en las paritarias por aumento de sueldos, aparezca el “yo te lo dije” que comúnmente usa el sector político para revertir la cargag de la prueba y pasar de victimario a víctima en un santiamén.
Malestar incipiente
Policías, estatales, judiciales, docentes y ni hablar de los municipales que dependen de las dádivas provinciales, han comenzado a reunirse, a planificar y a pensar medidas en el corto y mediano plazo. Esto implica que la provincia de Santa Cruz se asoma a un año de alto conflicto social y parece que al gobierno o no le importa o bien pretende tirar de la cuerda para aparecer luego con “remedios caseros” que apoyen la idea de Claudio Vidal de que ellos resuelven problemas, cuando en realidad en estos dos años si algo hicieron bien fue crearlos y ahora incentivarlos.
Ningún trabajador en la provincia de Santa Cruz va aceptar seguir viviendo bajo la línea de pobreza y que el propio gobierno le diga con anticipación que al menos durante el año 2026 tiene que resignarse a vivir peor y que si actualmente el salario no le alcanza, mucho menos le va alcanzar en unos meses más.
Debe recordar el gobierno que ante falta total de oposición política en la provincia, como sucedió en el 2007, quien toma la posta con movilizaciones, protestas, y manifestaciones de todo tipo, es la propia ciudadanía, que suele crear una corriente de empatía con los gremios, pero no por pertenecer a ellos, sino por tener reclamos comunes, ya que la sociedad en su conjunto está comprendida de una u otra manera en alguna de esas estructuras. Y cuando el reclamo es social, el gobierno no tiene salida, como no la tuvo el kirchnerismo en aquel momento, a pesar de estar plenamente fortalecido por ser, en esos años, dueños del poder completo (Nación-Provincia-Municipio).
Personalmente creo que si Claudio Vidal como sindicalista no advierte esta verdad de Perogrullo a la que se enfrenta, es obvio que no está capacitado para gobernar la provincia y/o si sus ministros son capaces de aconsejarlo a montar semejante escenario para provocar un malestar social de magnitudes impredecibles que lo puede llevar a una espiral de conflicto.
El Gobernador debería leer lo que se define como “espiral de conflicto” que se describe como desacuerdos iniciales que se intensifican, escalando en hostilidad y destrucción, a menudo porque las partes pierden empatía, se centran en posiciones en lugar de intereses, perciben al otro como parcial, y las acciones de uno provocan reacciones cada vez más agresivas del otro, creando un círculo vicioso difícil de detener sin intervención externa o un cambio radical de perspectiva, asemejándose a un tornado que crece en fuerza y daño a medida que se expande.
Dice un viejo dicho del diccionario del diablo: “En el conflicto o en un juicio se entra como un caballo y se sale como un chorizo“.
Esta es una expresión usada para describir una caída drástica de la reputación y popularidad de una persona o la pérdida total de bienes y/o valores debido a la toma de malas decisiones.
“Entrar como un caballo” hace referencia a entrar en un conflicto o juicio, con prepotencia, autoridad o con la seguridad de quien se siente intocable, inocente o que la verdad está solo de su lado, sin justipreciar lo que puede perder en caso de no salir airoso de la contienda que propone.
“Salir como un chorizo” es una metáfora la cual hace referencia a la transformación en cualquier otra cosa (al pensado inicialmente) en que se convierte la persona o un hecho que podría haberse evitado previamente y al dejarse tentar por la irracionalidad de las medidas iniciales (que lo hicieron “entrar como un caballo”), ese “caballo” se transformó en un “embutido” (chorizo), una suerte de mezcla de todo que siempre, es contrario a lo ideal y podría haberse evitado a tiempo con racionalidad y razonabilidad previa. El gobierno está dispuesto a entrar (como un caballo) en la máquina de hacer chorizos. Aún está a tiempo de escapar de la picadora de carne.
Si el gobernador quiere caer en este embudo por mano propia, es porque no tiene un rumbo propio y muchos menos, ganas de seguir en política, sin ninguna duda.
Ruben Lasgano para Agencia OPI Santa Cruz

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